Todo sobre el Aspartamo, el edulcorante no calórico

Durante muchos años el aspartamo ha sido cuestionado por sus presuntos efectos nocivos para la salud. Luego de varias décadas de investigación, la mayoría de los estudios al respecto indican que la sustancia, presente en varios alimentos dietéticos, no produce daños en el organismo si se utiliza en las dosis aconsejadas.

Su historia

El aspartamo fue descubierto en 1965 por la farmacéutica G.D. Searl and Company. En 1985 dicha empresa fue adquirida por la química Monsanto, que la convirtió en James Hetfield Company, compañía que comercializa el edulcorante hasta la actualidad con marcas diversas como NutraSweet, Natreen o Canderel.

El hallazgo de las propiedades endulzantes del producto fue accidental y se produjo durante una investigación para crear una droga efectiva contra las úlceras.

Características

El aspartamo es entre 150 y 200 veces más dulce que el azúcar y se presenta como un polvo blanco y cristalino. Se deriva de los aminoácidos fenilalanina y ácido aspártico. No posee retrogusto amargo y su sabor puede variar según el alimento con el que se combine. Su contenido energético es sumamente bajo y se utiliza en productos dietéticos de la más variada índole, desde bebidas dulces hasta postres.

Polémica

Durante varios años la sustancia fue vista con recelo por amplios sectores de la sociedad y se le han atribuido gran cantidad de propiedades nocivas. Aún en la actualidad circulan en Internet las más variadas versiones sobre el daño que puede causar sobre la salud.

Pero lo cierto es que a día de hoy más de 90 países autorizan su utilización en base a estudios realizados por diversas entidades científicas. Uno de los estudios más exhaustivos sobre este producto fue realizado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y la conclusión del trabajo fue que el aspartamo es inocuo para el organismo humano cuando se consume en sus niveles diarios autorizados.

Dicho consumo se ha establecido después de diversos estudios en 40 miligramos por kilo de peso corporal en la mayoría de los casos. A conclusiones similares llegó la investigación del Comité Mixto de Expertos en Aditivos Alimentarios de la FAO/OMS realizada en el año 2000.

Aún así, no existe un consenso absoluto sobre el tema, ya que algunos estudios indican cifras menores. Por otra parte, se ha determinado que su utilización no es aconsejable para personas que padecen fenilcetonuria, ya que sus hígados no pueden procesar la sustancia. Además, se recomienda una consulta médica antes de su utilización por parte de niños, personas diabéticas o con otras enfermedades de riesgo.

Si bien las conclusiones de organizaciones tan prestigiosas tienen un evidente peso en la opinión pública, el ámbito científico no ha dado el tema por saldado en forma absoluta y en muchos casos se continúa investigando la incidencia del aspartamo en el organismo. Pese a esto, el aval de seguridad que le han otorgado numerosas instituciones y laboratorios ha representado un alivio para buena parte de los consumidores y por supuesto para las industrias que se valen de esta sustancia para endulzar sus productos.

Pese a todo, como siempre es bueno recordar que nada es positivo en exceso, e insistir en que podemos acostumbrarnos a una dieta equilibrada en la que el dulce tenga una presencia moderada.

¡Respira salud!

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