Si sufro una lesión… ¿Frío o Calor?

El calor y el frío son ampliamente usados por los fisioterapeutas en el tratamiento de las lesiones y en el alivio del dolor. Hoy te descubrimos cuando y como utilizarlos de manera correcta y eficaz.

¿Para qué utilizamos el FRÍO o la CRIOTERAPIA?

El frío se usa básicamente para sustraer calor a los tejidos corporales es decir para disminuir la temperatura a músculos, tendones, piel y vasos sanguíneos. Por esto resulta muy útil aplicarlo inmediatamente al producirse una lesión para controlar y disminuir la hinchazón inicial.

En lesiones agudas como elongaciones y contusiones musculares, roturas, esguinces o incluso fracturas óseas el primer tratamiento debe ser el frío, la compresión y la elevación en el caso de brazos o piernas.

El frío también tiene la propiedad de disminuir el dolor sobretodo en situaciones en las que este aparece de manera brusca y repentina como en el dolor de espalda y en general en cualquier lesión aguda.

¿Cuándo debemos aplicarlo?

Siempre como primera medida ante una lesión, aunque antes es conveniente hacerte las siguientes preguntas:

  • ¿El área a tratar está caliente?
  • ¿Está sensible o duele al tacto?
  • ¿La hinchazón va en aumento?
  • ¿Mejora la hinchazón o dolor con la aplicación del frío?

Si respondiste “SI” a 2 o más preguntas aplica FRÍO

Si respondiste a todas “NO” aplica CALOR

¿Cómo lo aplicamos?

Aplicaremos frío en forma de hielo en una bolsa de plástico, pero también son muy útiles las bolsas de gel que se guardan en el congelador.

Es importante proteger la piel colocando algún tejido fino como tela o papel entre la piel y el hielo además para mantener mejor el frío envuélvelo todo con una toalla presionando suavemente.

Mantén la aplicación de 20 a 30 minutos y aplícalo cada 2 a 3 horas durante los primeros 2 a 4 días de la aparición de la lesión o dolor.

Otras aplicaciones que se realizan en la fisioterapia son: el crio-masaje, el crio-estiramiento o la crio-cinesiterapia,  todas ellas para favorecer la rehabilitación aprovechando los efectos terapéuticos del frío.

¿Para qué utilizamos el CALOR o la TERMOTERAPIA?

La principal indicación para la aplicación del calor es la disminución del dolor y del espasmo muscular gracias a su efecto calmante y sedante y está indicado sobretodo en lesiones o dolores que ya llevan varios días de evolución.

¿Cuándo debemos aplicarlo?

El calor debe ser usado con precaución pues puede agravar las inflamaciones ya que aumenta la circulación sanguínea. Así que el momento idóneo es cuando ya ha pasado la hinchazón inicial, lo cual suele ocurrir del 2º a 4º día posterior a la lesión.

En general el calor se puede utilizar para aliviar el dolor o el espasmo muscular siempre y cuando no exista inflamación o enrojecimiento de la zona a tratar.

¿Cómo lo aplicamos?

Se pueden utilizar bolsas de calor con agua o gel, lámparas de luz infrarroja o incluso un baño o ducha caliente. El uso de esterillas eléctricas no debe ser excesivo.

Aplicar de 2 a 3 veces al día, durante 15 a 20 minutos cada vez.

Es importante tener cuidado con las quemaduras por lo que siempre el objeto caliente debe ir envuelto evitando el contacto directo con la piel. En el caso del infrarrojo mantenerlo a una distancia prudente y sobretodo ¡no quedarse dormido!

Otras indicaciones son los dolores reumáticos subagudos y crónicos y los dolores viscerales como los cólicos nefríticos.

Para más información no dudéis en dejar vuestros mensajes aquí en el blog o preguntar a los fisioterapeutas de Duet Sports.

¡Respira Salud!

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