¿Sabes interpretar los datos nutricionales?

Alimentarse bien es un hábito que debe mantenerse durante todo el año, pero muchas personas prestan mayor atención a este tema en la época de verano, ya que al vestirse con ropa más ligera quieren verse mejor. Sin embargo, los hábitos alimentarios son un tema muy importante a tener en cuenta, porque afecta directamente a la salud.

Para poder evaluar los beneficios o posibles perjuicios de un alimento en nuestra salud es indispensable saber comprender la información que aparece en los envases. Los datos que nos muestran varían desde los contenidos de determinados componentes por cada porción, hasta el valor nutricional del producto.

¿Cómo evaluar de forma correcta las características de un alimento?

Hay algunas informaciones sobre los alimentos que son de gran importancia para nosotros como consumidores, tanto para los que padezcan alguna enfermedad crónica como para los que no deseen incorporar ciertos elementos a su dieta o simplemente excederse en el consumo de los mismos.

En relación con el cuidado de la salud, tanto en personas hipertensas como sanas, el caso más sonoro es el sodio, componente básico de la sal de mesa. Se considera que consumimos demasiada sal a partir de los 1,25 gramos por cada 100, y en el caso del sodio, a partir de 0,5 gramos por cada 100. Debemos estar atentos a la información de los envases, pero en el caso de la sal, lo mejor es ser siempre conscientes de que no debemos pasarnos.

El control de las grasas también es de vital importancia para una dieta saludable

Un alto contenido en grasas totales sería equivalente a unos 20 gramos o más por cada 100 gramos de alimento, mientras que uno moderado debería estar entre unos 3 y 19 gramos dentro de la porción referida. Por debajo de los 3 gramos se considera un contenido moderado. Nuevamente y como en el caso de la sal, lo mejor es tener presente siempre que no es bueno consumir demasiada grasa.

Las grasas saturadas se encuentran principalmente en productos animales, como la carne y los lácteos. Están muy asociadas a los altos niveles de colesterol. El contenido de este tipo de grasas se considera alto a partir de los 5 gramos por cada 100 y este dato también se encuentra en el etiquetado. Por último está el caso del azúcar, cuyo contenido será alto a partir de los 10 gramos por cada 100.

Otras informaciones que pueden hallarse en el envase de un alimento son las relativas a la fibra vegetal, las proteínas, las vitaminas y los minerales. En líneas generales estos elementos son beneficiosos para el organismo.

Otros elementos a tener en cuenta

La mayoría de los productos alimenticios incluyen en su etiqueta el valor calórico aportado por cada porción y por la totalidad del contenido. Es un valor generalmente expresado en kcal (kilocalorías) y esta información permite al consumidor tener un control del aporte calórico del alimento en su dieta diaria. Los aportes calóricos aconsejables varían según la talla, la edad y el tipo de actividad que se realiza. Por otra parte, el valor VD hace referencia a la cantidad de cada nutriente que se aconseja consumir diariamente. Generalmente el cuadro informativo incluye las cantidades recomendadas y el aporte que se obtiene en cada porción del alimento.

Hay estudios que indican que quienes prestan atención a los datos nutricionales de los alimentos tienden a llevar dietas saludables. A veces, la aparente complejidad de los cuadros informativos hace desistir a muchos de echarles un vistazo.

Sin embargo, sin necesidad de llegar a la obsesión, siempre es importante que te intereses al menos por la información básica para tener una idea más o menos clara de los elementos que ingresan a tu organismo.

¡Respira Salud!

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