NO TE FÍES DE LA BÁSCULA CUANDO QUIERAS ADELGAZAR

Subirte a la báscula, mirar lo que marca y decidir que ha llegado el momento de ponernos a dieta. ¿Te ha pasado alguna vez? ¿Es el número que marca la báscula fiable a la hora de medir nuestro peso y ver los avances?

En el siguiente post vamos a desmentir algunos mitos y vamos a tratar de entender a la báscula y saber leer la información que nos proporciona para no llevarnos las manos a la cabeza cada vez que nos subimos en ella.

  1. QUE DEBEMOS SABER ACERCA DE LA BÁSCULA

Es importante remarcar que la pérdida de peso no tiene por qué estar reñida con bajar el número que nos marca la báscula. Tendemos a fijarnos y a tomarla como una medición exacta y real de lo que somos, nos subimos a ella con miedo y confiamos en lo que nos dice. Nos avisa si hemos bajado de kilos, nos mantenemos o si hemos aumentado, pero no nos dice de qué manera lo hemos hecho. Puede ser que pesemos menos porque hemos perdido masa muscular o incluso es posible que nos sintamos mucho más fuertes y ligeros y la báscula marque un par de kilos más. ¿Cómo es posible?

La báscula no nos dice toda la verdad. Hay muchos parámetros que no es capaz de evaluar, dentro de la variación de nuestro peso puede ser que hayamos ganado masa muscular, grasa, que tengamos mayor retención de agua o incluso que no hayamos ido al baño en esos días con la frecuencia que deberíamos. Quizás hemos adelgazado, estamos más tonificados y fuertes y aun así la báscula continua marcando un número más alto, ¿te ha pasado eso alguna vez?

HE EMPEZADO A IR AL GIMNASIO Y HE SUBIDO DE PESO, ¿CÓMO PUEDE SER?

Muchas personas que se apuntan al gimnasio con la idea de sentirse más tonificadas y delgadas se preocupan cuando ven que tras machacarse haciendo ejercicio, han subido unos kilos de peso. Aunque parezca extraño, esto es algo muy habitual, entendámoslo de la siguiente manera.

Seguro que conocemos a personas que pesan poco, pero a la vez son flojas y débiles, no tienen grandes aptitudes para el ejercicio físico y se cansan rápido. Por otro lado, puedes encontrarte con gente robusta, que pesa mucho más que la primera y que tienen unas capacidades físicas para el deporte envidiables.

En otro punto están aquellas personas fibradas y tonificadas totalmente adaptadas a cualquier ejercicio físico y otras bien fornidas que ni se plantean entrar en un gimnasio. ¿Qué es lo que diferencia a estos cuatro tipos de personas? ¿Puede ser que la primera y la tercera, y la segunda y la cuarta pesen lo mismo? ¿Ambas parejas tienen la misma aptitud para el deporte? ¿Tendrán la misma silueta?

Aquí llegamos al punto que nos interesa. Seguramente cada una de las parejas tendrá un peso ligeramente parecido, pero su constitución física, su resistencia y su composición corporal serán totalmente diferentes. Ahí radica la cuestión de por qué no debemos fijarnos en el peso, sino en de qué es el peso que marcamos.

La grasa es mucho menos densa que el músculo, por lo que un kilo de grasa ocupará más que un kilo de masa muscular. Si conseguimos bajar medio kilo de grasa y aumentamos un kilo de músculo seguramente pesaremos lo mismo, aunque nuestras sensaciones no sean iguales.

¿Y qué pasará si bajamos un kilo de grasa y conseguimos aumentar dos kilos de masa muscular? Pesaremos más, pero nos sentiremos más definidos y fuertes, con más energía y agilidad.

¿Deberemos entonces asustarnos cuando nos subamos a la báscula? Efectivamente no.

Por eso debemos saber que subir de peso no quiere decir siempre que hayamos engordado y si bajamos, no quiere decir que estamos más saludable o definidos.

  1. SI NO  ME  FIO  DE  LA  BÁSCULA,  ¿EN  QUÉ  DEBO  FIJARME

ENTONCES?

Ahora que ya sabemos que no podemos fiarnos de la báscula veamos de qué manera valorar nuestro trabajo y evolución.

  • Sensaciones físicas: fíjate en el grado de energía diaria, capacidad de resistencia muscular y respiratoria, incremento en la fuerza e intensidad de los ejercicios o capacidad de realizar movimientos o ejercicios que antes no lográbamos.
  • Estética y constitución física: independientemente del peso, mírate al espejo y valora que es lo que ves. ¿Ha cambiado? ¿La ropa te viene más suelta? Entonces bien seguro que has mejorado.
  • Básculas con medición de composición corporal: hoy en día existen muchas básculas que muestran el porcentaje de masa libre de grasa (o masa muscular), el porcentaje de grasa, el metabolismo basal o el porcentaje de agua total. Estas mediciones nos permiten conocer con más exactitud cómo ha sido nuestra evolución sin tener en cuenta el peso total marcado.
  1. COMO ENTENDER A LA BÁSCULA CORRECTAMENTE

Hasta ahora ha quedado claro que no podemos fiarnos al 100% de los que nos dice la báscula, no obstante, eso no quiere decir que no debamos utilizarla para llevar un ligero control de cómo avanza nuestro cuerpo. Para entenderla y saber cómo interpretar lo que nos dice, debemos tener en cuenta los siguientes parámetros:

  • Utiliza siempre la misma balanza: no todas están calibradas del mismo modo, por lo que si utilizas marcas diferentes los resultados ofrecidos no serán comparables. Igual de importante es que la utilicemos siempre sobre el mismo tipo de superficie, sobre bases acolchadas el peso puede variar.
  • Pesarnos a la misma hora: procura que siempre que te peses sea a la misma hora y con el mismo número de ingestas realizadas. Siempre es mejor hacerlo en ayunas, puesto que al estar el estómago vacío la medición será más exacta. Aun así, no debemos tomar cada resultado como preciso, el peso de un día a otro puede oscilar en gramos por razones muy diversas, lo ideal es tomarlo como una media a lo largo del tiempo.
  • Con la misma ropa: aunque lo mejor es hacerlo sin ropa, trata de que si no puede ser así sea siempre con el mismo tipo de prendas. De esta maneta evitaremos que el material de la ropa afecte al peso indicado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *