Los enfermos de Asperger dominan rápidamente áreas de interés como la astronomía

El síndrome de Asperger o trastorno de Asperger es un conjunto de problemas mentales y conductuales que forma parte de los trastornos del espectro autista: es una perturbación muy grave y generalizada del desarrollo, considerada una enfermedad congénita y no curable.

Este Síndrome hace mayor incidencia en niños que en niñas, y el diagnóstico suele tener lugar entre los cuatro y los once años de edad. La persona afectada muestra dificultades en la interacción social, en la comunicación no verbal y empatía. Es importante la presencia de la adhesión a normas y rutinas, y una gran focalización en áreas restringidas de su interés.

Los enfermos de Asperger suelen mostrar obsesiones por temas como la astronomía

Los síntomas son muy variados y no aparecen en todos los casos, no se observa retraso en el desarrollo del lenguaje. Acostumbran a sentirse abrumados ante el contacto ocular y, por lo tanto, lo evitan. Suelen mostrar obsesiones por temas específicos como la astronomía, los trenes, los aviones, los ordenadores… dominando rápidamente su área de interés.

La edad de aparición y detención más frecuente como hemos comentado anteriormente se sitúa en la infancia temprana, algunas de las características de este trastorno se hacen más visibles en las fases más tardías del desarrollo, cuando el contacto social empieza a desempeñar un papel más importante en la vida de la persona.

Un asperger puede llegar a relacionarse con normalidad gracias a su propio esfuerzo, y por supuesto, ¡al de los demás!

En algunas ocasiones, se sienten rechazados ya que no son capaces de comprender que se han equivocado, y esto hace que puedan caer en una depresión, ansiedad, nervios, conductas antisociales, con el consecuente aislamiento social. Suelen ser víctimas de marginación y acoso escolar, esto mismo hace que su integración social todavía sea más dificultosa afectando su avance en los estudios, ya que esta actividad no ha sido elegida por ellos. Por este motivo, incluso en casos de inteligencia alta, pueden existir dificultades de aprendizaje. En pocas palabras, no están dispuestos a dirigir su atención y concentración a aquellas actividades que el mundo exterior exige de ellos.

Muy interesante es poder fomentar el deporte como una actividad que le ayude a sentirse bien y a mantenerse en forma. La intervención global es similar a la que se llevaría a cabo con cualquier niño con problemas de coordinación o motricidad fina.

Nunca debemos obligarlos a participar en ningún juego o deporte que sean altamente competitivos, ya que sus dificultades pueden provocar burlas y ofensas en los demás compañeros y en ellos una sensación de frustración.

El deporte puede ser utilizado como una terapia física para el tratamiento del déficit en la integración social y en la coordinación motriz.

¡Respira salud e integración social!

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