¡Levántate! Tu cuerpo te lo agradecerá

Muchos de nosotros nos vemos obligados a permanecer largas horas sentados consecuencia de nuestras ocupaciones, lo cual no es beneficioso para nuestra salud. Además de los conocidos dolores de espalda, permanecer muchas horas en esta postura perjudica otros aspectos del organismo. Repasamos las consecuencias más negativas del sedentarismo y te damos algunas ideas para contrarrestarlas.

Problemas en el cuello

Muchas personas acostumbran permanecer inclinadas hacia el monitor o el teclado de su ordenador mientras trabajan. Esta postura produce una exigencia sobre las vértebras cervicales que ocasiona desequilibrios: se sobre extienden los músculos del trapecio y los hombros y con el tiempo la persona puede adquirir una postura encorvada de forma permanente, con el consecuente agravamiento de los dolores asociados.

Inmovilidad de la columna

Al permanecer muchas horas con la columna en reposo esta pierde flexibilidad y se vuelve rígida. Además, los discos que separan las vértebras se comprimen y van perdiendo su esponjosidad natural. Esto puede favorecer el sufrir lesiones: hay un mayor riesgo de padecer hernias lumbares.

Desventajas para el corazón

La quietud hace que se quemen menos grasas y la sangre fluya más lento, lo cual propicia la aparición de enfermedades cardiovasculares. Las arterias acumulan más grasas, incrementándose sensiblemente la posibilidad de desarrollar arterioesclerosis y tensión arterial. Los niveles de colesterol y triglicéridos también son mayores. Las personas sedentarias tienen el doble de posibilidades de desarrollar enfermedades cardíacas que quienes son más activos.

Riesgo de diabetes

El sedentarismo también propicia la hiperactividad del páncreas, que tiende a producir cada vez más insulina. Esta situación puede originar la aparición de diabetes tipo II. Según algunos estudios, este desequilibrio en el páncreas se puede percibir en un solo día de inactividad prolongada.

Los abdominales se debilitan

El estar sentados muchas horas también hace que los músculos abdominales pierdan fuerza y sea más factible la aparición de grasa abdominal, que es especialmente negativa para el corazón.

Actividad cerebral

La quietud también repercute negativamente en nuestro órgano más valioso. El cerebro recibe menos oxígeno y nutrientes, con consecuencias negativas en los procesos mentales e incluso en el humor.

Otros problemas asociados

Permanecer muchas horas sentado acarrea además la pérdida de flexibilidad en los músculos de las caderas, flacidez en los glúteos, mala circulación en las piernas y debilitamiento de los huesos. Esto último es especialmente grave en las mujeres, que tienen mayor tendencia a desarrollar osteoporosis.

¿Cómo se pueden contrarrestar estos efectos?

A pesar de lo antes mencionado no hay elección posible, debemos trabajar. Aun así, hay una serie de medidas que podemos adoptar para minimizar estas consecuencias tan negativas.

  • Postura: Intenta que tu postura al estar sentado sea lo más derecha posible, aunque sin llegar a la rigidez. También procura que tus pies estén bien apoyados sobre el suelo, con las rodillas en un ángulo de 90 grados y sin cruzar las piernas. Además, mantén tus hombros relajados y el pecho hacia adelante. Tensa un poco tus músculos abdominales. La mejor postura para trabajar sobre un teclado es con los codos doblados en 90 grados y las muñecas rectas sobre el mismo. La pantalla del ordenador debe estar a la altura de los ojos.
  • Estiramientos y ejercicios: Trata de levantarte para estirarte y moverte un poco cada hora. También puedes subir escaleras o hacer pequeñas caminatas. Otra opción útil puede ser hacer alguna tarea de pie.
  • ¿Aparatos? No todo el mundo tiene esa opción, pero existen aparatos para correr o pedalear mientras se trabaja. Evidentemente aún son posibilidades algo utópicas para muchos.
  • Actividad física: Uno de los antídotos más útiles para combatir los males del sedentarismo es realizar actividad física regular en tus horas libres. Muchas veces empleamos nuestros momentos de ocio en seguir sentados. Es cierto que a veces hay que hacer un esfuerzo para ir al gimnasio tras un día de trabajo, pero las consecuencias de no hacerlo pueden ser bastante más angustiosas.

Así que ya lo sabes… ¡levántate! Tu salud te lo agradecerá.

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