El estrés, un enemigo que propicia el sobrepeso

Es sabido que el estrés provoca muchos trastornos, pero quizás muchos ignoran su incidencia en el sobrepeso. Se ha comprobado que los estados de ansiedad y tensión pueden favorecer el aumento de peso en las personas. En este artículo te explicamos el porqué.

Una señal de alarma en el organismo

 Son numerosos los estudios científicos que establecen una relación entre el estrés y el aumento de peso. Según algunos de ellos, la razón parece residir en una respuesta del cuerpo a una situación de tensión prolongada que lo induce a reservar más energía en forma de grasa. Este mecanismo consiste en la liberación de grandes cantidades de ciertas hormonas que propician la generación de reservas, principalmente en la zona abdominal.

 Desde este punto de vista, nuestro organismo percibe una situación hostil en la que podría necesitar más energía de la habitual, lo cual es una herencia de nuestros ancestros más antiguos, quienes en un medio salvaje se veían enfrentados a toda clase de peligros y a etapas de escasez alimentaria.

La mente también reacciona

 Por otra parte, también hay una respuesta psicológica compensatoria al estrés en muchas personas. El consumo de alimentos ricos en grasas o azúcares puede ser una forma inconsciente de superar momentos de ansiedad con una gratificación inmediata.

 Se ha establecido que la “recompensa” alimenticia ante las dificultades es uno de los principales factores que desencadenan la obesidad.

 Por otra parte, la otra cara del estrés pueden ser los estados de apatía o depresión, que desalientan a las personas que las padecen cuando se plantean realizar actividades físicas.

La alimentación durante el estrés

 Las situaciones prolongadas de tensión y angustia van asociadas a una forma de alimentación desordenada que también propicia el exceso de peso. Se ha demostrado que las comidas rápidas fuera del hogar o en medio de otras actividades tienden a propiciar el incremento de la grasa en el cuerpo.

 Un estudio de la Universidad de Atenas concluye que comer con prisas reduce la segregación de ciertas hormonas que producen la sensación de saciedad, provocando que se aumenten las porciones de alimento ingerido.

 Otra investigación publicada en The American Journal of Clinical Nutrition determina que alimentarse en medio de distracciones, como mirar la TV o utilizar un móvil, puede inducir a ingerir mayores cantidades de alimento y en períodos más prolongados que en una comida normal.

¿Hay solución?

 Desgraciadamente no todos podemos escapar al estrés en nuestra sociedad moderna. Son muchas las personas cuyas ocupaciones y responsabilidades les someten a un inevitable grado de tensión. Aún así hay una serie de medidas, que si bien pueden implicar cierto esfuerzo, son de gran valor por el bien de nuestra salud.

  • Es aconsejable realizar actividad física al menos tres veces por semana, ya que además de prevenir la obesidad permitirá la segregación de sustancias que reducen el estrés mental.
  • Además, se debe intentar mantener una dieta equilibrada y darle el espacio y el entorno adecuado a las ingestas diarias (lo ideal sería comer en la mesa sin distracciones).
  • Dormir un promedio de 6 a 8 horas diarias también es un factor fundamental para combatir el estrés.
  • El permitirse espacios de esparcimiento y relajación también es importante para alejar las tensiones.
  • Es necesario moderar el consumo de sustancias excitantes como el café, ya que si bien pueden ser reconfortantes, tienden a aumentar el nerviosismo asociado al estrés.

Estas sencillas medidas provocarán un aumento del bienestar y reducirán el peso corporal, lo cual redundará en nuestra salud de forma casi inmediata.

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