El alcohol puede afectar áreas que son especialmente sensibles para el desempeño físico

Casi todo el mundo sabe que el deporte y el alcohol no son buenos compañeros de viaje. Es entendido que para un óptimo rendimiento deportivo debe suprimirse o minimizarse el consumo de alcohol. A continuación te explicamos las razones:

La ingesta excesiva de bebidas alcohólicas produce consecuencias negativas para el organismo, por lo que la recomendación para el público en general es consumir moderadamente estos productos. En el caso de las personas que desarrollan actividades deportivas, éstas deben ser aún más estrictas en este sentido.

La razón es que el alcohol puede afectar áreas que son especialmente sensibles para el desempeño físico. En períodos inmediatos a la ingesta, el alcohol produce alteraciones psicomotrices, pérdida de coordinación o disminución de la tolerancia muscular local, entre otros muchos efectos evidentemente negativos para cualquier deporte. Incluso, un consumo moderado de alcohol puede disminuir la capacidad aeróbica durante algunos días posteriores, lo cual es notoriamente contraproducente en todo deporte.

Padecer estas consecuencias en forma frecuente es notoriamente incompatible con cualquier tipo de entrenamiento.

No sólo perjudica a corto plazo

También a largo plazo las consecuencias del alcohol son desfavorables para los deportistas. Un consumo frecuente y prolongado de estas bebidas produce deterioros en el hígado, el cerebro y los músculos. Por otra parte, su gran valor calórico favorece el aumento de peso. Además, se ha de tener en cuenta que el alcohol es una sustancia adictiva que puede generar una dependencia.

Una situación de este tipo puede poner en riesgo o directamente destruir cualquier carrera deportiva.

Está claro que cada deportista tomará su decisión personal en relación al tema y podrá optar por un consumo moderado o directamente ser abstemio. Cualquiera que sea su opción, le convendrá tener presentes los datos antes mencionados, los cuales están firmemente sustentados en la evidencia científica.

¡Cuídate!

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