Desayunar bien es una cuestión de hábito

En los últimos años hemos asistido a un gran cambio en nuestro estilo de vida, que repercute en nuestra forma de alimentarnos y de alimentar a nuestros hijos/as.

El desayuno ha de ser la comida más importante del día, ya que es la que nos va a ayudar a tener energía durante varias horas. Cuando los niños no desayunan bien no tienen la energía y vitalidad suficiente para afrontar el esfuerzo físico e intelectual que le exigen las actividades escolares.

Una mala alimentación puede repercutir en su estado de salud y en su rendimiento escolar, o enfermedades así como la obesidad. (Cuando no se desayuna de forma habitual aumenta el picoteo, ingestas irregulares…se saltan el desayuno, ingieren menos calorías e ingieren una mayor cantidad de energía en la cena). Aún así, muchos niños siguen asistiendo al colegio sin desayunar o con un desayuno insuficiente como dulces o bollería.

Diferentes estudios nos demuestran la influencia del desayuno en el rendimiento intelectual, influyendo a la vez la composición del mismo en especial en la memoria espacial, en la reciente y en la atención auditiva.

Nuestro deber como padres es enseñarles unos hábitos alimenticios para no vernos envueltos en este mal círculo alimenticio. ¡Todo es una cuestión de hábito!

Por lo tanto el camino a seguir para que los niños desayunen de forma regular y equilibrada pasa por enseñar con el ejemplo, dedicarle al desayuno el tiempo necesario, variar los tipos de desayuno utilizando diferentes alimentos, inculcándoles el hábito de desayunar algunos días fruta.

Actualmente los colegios también luchan en esta batalla, reforzando el trabajo de los padres, recomendando/obligando a los papás y mamás a que el desayuno en los más peques sea un bocadillo y un día a la semana de una fruta.

Guíate por estos porcentajes

Una alimentación equilibrada debe distribuirse en 4 o 5 comidas al día, de las cuales el desayuno nos proporciona el 25% de las calorías, la comida de al mediodía el 30%, la merienda el 15%-20% y la cena el 25%-30%.

El desayuno ideal debe aportar por lo menos 3 alimentos de los citados a continuación:

  • Lácteos: leche, yogur, o queso
  • Hidratos de carbono: Cereales, galletas o pan
  • Grasas: aceite de oliva o margarina
  • Vegetales: frutas o zumos
  • Otros: mermeladas, jamón York, pavo, etc.

Recuerda siempre las palabras de tus padres:

“Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”

“Por ser la primera comida, pone en marcha el cuerpo para el resto del día”

¡Y respira salud!

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