¿Cómo reacciona el corazón con la actividad física?

Todo el mundo sabe que el ejercicio físico es sumamente beneficioso para el corazón, ya que mantiene su fuerza y su eficiencia, además de prevenir enfermedades graves. A continuación te comentamos los cambios positivos que experimenta el músculo cardíaco con el ejercicio.

La fuerza del corazón

Como todo músculo, el corazón puede fortalecerse mediante el ejercicio. La práctica habitual de actividades físicas permite que las fibras musculares del órgano se vuelvan gruesas y resistentes. Esto es de fundamental importancia para su funcionamiento, ya que le permite bombear más sangre en cada latido con menos esfuerzo. A su vez, la grasa del músculo cardíaco se reduce y también la de las arterias.

Cambios positivos

Cuando haces ejercicio, tu corazón aumenta el Volumen Sistólico, que es la cantidad de sangre que sale de él hacia las arterias. También se incrementa la Frecuencia Cardíaca, ya que los músculos demandan más oxígeno que cuando están en reposo. A su vez, es mayor la fuerza de contracción y el flujo sanguíneo muscular, y como consecuencia de todo esto el músculo cardíaco aumenta su volumen.

Cuando se adapta al ejercicio, el corazón aumenta su tamaño físico y se fortalece. Además se incrementa la elasticidad sanguínea y por tanto la sangre circula de forma más fluida. El número de glóbulos rojos y hemoglobina también experimentan un incremento que es ventajoso para el organismo.

Pero ¿cuál es la actividad física más aconsejada para obtener beneficios a nivel cardíaco? La respuesta es sencilla: la aeróbica. Correr, montar en bicicleta o nadar son buenos ejemplos de este tipo de actividad. Se recomienda practicar estos ejercicios la mayor cantidad de días posibles por semana, entre 30 y 60 minutos. Tal concepto está ampliamente respaldado por la comunidad médica en base a la contundente evidencia científica.

Prevención de enfermedades

El ejercicio físico de moderado a intenso y practicado con regularidad reduce notoriamente los riesgos de contraer enfermedades coronarias, que consisten en depósitos de placas grasas en el interior de las arterias. Estos depósitos hacen que las arterias sean más estrechas, dificultando un óptimo flujo sanguíneo y propiciando la aparición de coágulos.

Además, la actividad física contribuye a controlar el colesterol y los triglicéridos y aumenta el llamado “colesterol bueno” (lipoproteínas de alta densidad). También ayuda a mantener niveles adecuados de glucosa e insulina, alejando la posibilidad de sufrir diabetes de tipo 2, y disminuye las concentraciones de proteína C reactiva, que puede incrementar las posibilidades de sufrir enfermedades coronarias.

Como puedes ver, el realizar actividades físicas con regularidad reporta enormes beneficios tanto para tu corazón como para el resto de tu organismo. ¡Así que es un buen momento para activarte!

¡Respira salud!

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Entrena Tu Energía es el blog del Grupo Duet, de los centros Duet Sports y Duet Fit

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