Algunas medidas de precaución para disfrutar en las piscinas

Ya ha llegado el verano y con él, la apertura de las piscinas, un lugar ideal para refrescarse y disfrutar en familia o con amigos. Ahora bien, cuando acudimos a una piscina, debemos tener en cuenta una serie de hábitos higiénicos para evitar el contagio de ciertas patologías cutáneas y enfermedades relacionadas con el baño. Hoy queremos aprovechar el blog para daros algunos consejos de prevención.

Las medidas principales para protegernos a nosotros mismos y también proteger a los demás son utilizar gorro de baño, no ir a la piscina si se padece alguna enfermedad contagiosa, ducharse antes de entrar en el agua y usar zapatillas en todo momento hasta entrar en la piscina.

En cuanto a las posibles infecciones que podemos contraer en la piscina, la más común es la otitis, que suele aparecer unas horas o días después del baño. Para evitarla, se recomienda usar tapones para los oídos, gorro y sacudir la cabeza al salir del agua.

El pie de atleta es otra de las infecciones habituales en las piscinas. Se caracteriza por una descamación suave de la piel, que se agrava paulatinamente hasta desarrollar un proceso inflamatorio y producir mal olor.

Los factores que intervienen en su desarrollo son la hiperhidratación, el calzado cerrado y los pies húmedos. Una higiene deficiente, andar descalzo por la piscina, los vestuarios y los baños favorecen la aparición de esta enfermedad.

También cabe destacar la dermatofitosis, que consiste en la infección de la piel por mohos o dermatofitos. Puede aparecer en cualquier zona de la piel, pero surge sobre todo en áreas cálidas y húmedas: pliegues inguinales, cuero cabelludo o las uñas. Provoca erupción cutánea, ardor, picor y mal olor.

Para evitarla, sécate bien después de cada chapuzón, sobre todo los pies y los pliegues de la piel, y usa un calzado que transpire para que no suden los pies y se recalienten.

Por otra parte, queremos hacer un recordatorio a todos los padres: el ahogamiento es una de las causas de muerte accidental más frecuente entre los niños menores de cinco años, por eso es esencial prevenir cualquier tipo de riesgo. No olvidéis ponerles los manguitos, el flotador o cualquier otro sistema de seguridad, y sobre todo no perderlos de vista.

Por último, recordad siempre usar protección solar para evitar posibles quemaduras.

¡Ahora sí que estáis preparados para disfrutar de un buen chapuzón!

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