El error más común del nadador aficionado de piscina es pensar que está preparado para afrontar cualquier reto

Aspectos diferenciales de la natación en aguas abiertas respecto a la natación en piscina.

A priori, tanto un nadador experimentado de piscina como alguien que entrena habitualmente en aguas abiertas, deberían estar ambos preparados para desafiar una competición en un recinto exterior, al aire libre, sin embargo, hay otras variables que pueden ser determinantes.

El error más común del nadador aficionado de piscina es pensar que está preparado para afrontar cualquier reto que se le proponga en aguas abiertas. Probablemente esté preparado a nivel físico e incluso a nivel técnico pero existen otros aspectos que pueden marcar la diferencia cuando se trata de nadar en un lago, río o mar.

A continuación se detallan tres de los aspectos que más influyen a la hora de practicar aguas abiertas y que explicaremos cómo mejorarlos en nuestras sesiones de entrenamiento:

Variabilidad del medio

El nadador de piscina acostumbra a tener la percepción de que el agua está a una temperatura constante y que la distancia a cubrir siempre es de 25 o 50 metros ya que son éstas las referencias que tiene, de modo que, en este caso, el medio “se adapta al nadador”. Por el contrario, en la natación en aguas abiertas es el ser humano quien debe adaptarse a un medio cambiante como lo es el mar abierto, con vientos, corrientes, aguas turbias, oleaje y temperaturas variables dentro de un recorrido marcado.

Por los motivos descritos más arriba, resulta imprescindible entrenar en entornos cambiantes antes de estar convencidos de que queremos dar el salto a las aguas abiertas. El nadador debe previamente, aprender a manejarse en todo tipo de situaciones “poco placenteras y cómodas” para lograr un mayor conocimiento del medio y como no, de él mismo también. Es importante entender que tan sólo la experiencia directa le otorgará esta competencia y entendimiento, siendo ésta una capacidad que no podemos aprender de entrenadores u otros nadadores experimentados.

Orientación

En la piscina, una línea azul en el fondo de la misma marca en todo momento qué dirección debe seguir el nadador. En aguas abiertas, no existen este tipo de referencias y por este motivo el atleta está forzado a buscar referencias externas como edificios, boyas, mobiliario urbano o incluso árboles que le sirvan de guía.

Con el objetivo de trabajar este aspecto, será suficiente si se marca un circuito de referencias en la playa donde se lleva a cabo el entrenamiento de manera habitual, siendo importante que estas “señales” estén en altura y sean estáticas. Por el contrario, no sería recomendable que tuviera como guía un barco, kayak o cualquier vehículo a motor en tierra o mar ya que éstos podrían desplazarse y desviar al atleta de la ruta a nado prevista.

Siguiendo estas líneas, tampoco sería aconsejable guiarse por la trayectoria del nadador que se tiene justo delante ya que éste también puede confundirse fácilmente haciéndonos recorrer una distancia mayor de la prevista inicialmente. En estos casos es recomendable levantar la cabeza al menos una vez cada 10 brazadas para orientarse siguiendo la referencia previamente definida y, de este modo, cerciorarse de que se nada en la dirección correcta.

Utilización de neopreno

En los últimos años y gracias al uso de neopreno, la práctica de la natación de las aguas abiertas se ha extendido durante todo el año siendo los meses de Mayo a Octubre los más propicios en cuanto a buenas condiciones de la temperatura del agua se refiere. No obstante, también tendríamos que mencionar un aspecto negativo de su uso y es precisamente la ligera variación de la técnica, especialmente en la brazada. Este hecho es debido a  que llevamos un tejido apretado que nos obliga a hacer el recobro de la brazada más amplio.

Sin duda el neopreno también aumenta la flotabilidad del nadador en el agua, por ello, ayuda a mantener una posición horizontal del torso del atleta (proximidad a la superficie del agua es mayor). Asimismo, el uso de neopreno añade velocidad de deslizamiento al desplazarnos en una competición.

Como conclusión, el cuerpo técnico de Swim the Costa Brava recomienda combinar las sesiones de entrenamiento en la piscina con la práctica de la natación en aguas abiertas con el fin de ganar experiencia en cada uno de los tres aspectos definidos previamente y, poder así, superar todo tipo de situaciones en una competición a nado teniendo las herramientas y el conocimiento adecuados.

Lánzate a tu primera prueba Zoot Swim Games, entérate de todo la página de Swim the Costa Brava o contacta con  info@swimthecostabrava.com. Para más información sobre los entrenamientos, no dudéis en consultar a los técnicos de Duet Sports.

¡Respira Salud!

6 thoughts on “El error más común del nadador aficionado de piscina es pensar que está preparado para afrontar cualquier reto”

  1. Perfectas recomendaciones, justamente estamos entrenando en pileta, con amigos para noviembre ir a nadar al mar. Estos consejos son óptimos.
    Gracias

  2. Muy buen artículo, faltó incluir la parte psicológica. Todos los nadadores que entran a aguas abiertas por primera vez, vienen con un pequeño temor que los hacen pensar que corren peligros donde criaturas gigantes y monstruos de la profundidades los atraparán y los llevarán al fondo, o que corrientes y remolinos se los llevarán. Si bien, estos miedos cultamente infundados, van disminuyendo con las experiencias y entrenamientos, en algún momento puede producir un peligro innecesario ante el descontrol e histeria de un nadador inexperto. Explíquele a los nadadores que esos peligros fantasiosos no existen, y que solo debe nadar, estar atento y disfrutar.

    Ven a nadar cono nosotros en CHILE http://www.deportivohahave.cl

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