El deporte y el control de la hiperactividad

Como bien es sabido por todos, el deporte nos aporta grandes beneficios para la salud. Nos mantiene en forma, nos relaja, nos ayuda a mejorar la autoestima, ayuda a mejorar el crecimiento de  los más pequeños. También es muy positivo para ayudar a tratar algunas patologías como  la hiperactividad, cada vez más frecuente en niñ@s, ya que les puede ayudar a canalizar esa gran energía que poseen.

Una función básica e importante de los padres es que fomenten la práctica de actividades físicas y deportivas, ya que estas pueden ser la vía alternativa para ayudar a sus hijos. La concentración es la cualidad psíquica que han de trabajar estos pequeños, y el deporte les ayuda a centrar la atención en alguna actividad y así descargar toda su energía.

Los niños que sufren este trastorno son frecuentemente niños incomprendidos, ya que son muy inquietos, inconstantes y a veces conflictivos, al no poder controlar sus emociones. Pierden fácilmente el interés y se acaban aburriendo, por eso debemos enfocar el deporte como algo divertido donde lo importante no es el resultado, sino el bienestar físico, disfrutar practicando y poderse superar cada día.

¿Qué deportes son más beneficiosos? Cualquier deporte puede tener unos efectos positivos sobre el niño, ya que se desarrolla en un ambiente estructurado que le permitirá:

  • Aprender
  • Comprometerse
  • Actuar con autocontrol
  • Respetar las reglas

Intentaremos que realicen siempre aquellas actividades deportivas individuales como el atletismo, la natación, las artes marciales, el  ciclismo, el patinaje. Teniendo en cuenta que, aunque sean actividades individuales, siempre tienen detrás a un club, un equipo, un grupo, del cual formará parte. Ya que en deportes de equipo como son el fútbol, el baloncesto…, se ha de tener un especial cuidado con el tema de la competitividad.

 

Pero tenemos que tener en cuenta que les va a costar ser constantes, que son muy competitivos y que si sufren alguna frustración les puede llevar al abandono y al desánimo, por lo tanto la motivación del padre y la del entrenador juega un papel muy importante.

El entrenador debe de confiar en ellos y que el niño/a se den cuenta de esta confianza, para poder generar una complicidad entre ambos. Este deberá definir las reglas de cada actividad, dar instrucciones de forma clara, reforzar los pequeños logros, mostrar los puntos fuertes y débiles, reforzar conductas adecuadas… .

El objetivo final que buscamos a través del deporte es desarrollar la concentración, el  esfuerzo y el autocontrol, a la vez que favorecer la integración de los niños hiperactivos en las actividades colectivas.

¡Respira Salud!

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