¡Su primer chapuzón!

Hoy os traeamos una carta que nos ha hecho llegar una abonada de Duet Sports Màgic Badalona, y como nos ha encantado la queremos compartir con todos vosotros!!

Aquí al habla una mamá primeriza de un peque de 7 meses.

Ayer, el superpapá y yo, nos aventuramos y llevamos a nuestro hijo a la piscina por primera vez. Desde el momento en que entramos a Duet me di cuenta que nada iba a ser igual a cuando venía sola a hacer mis entrenamientos. Empezando por la enorme mochila y las cosas que llevaba, entre ellas: gorrito de piscina del peque, su bañador, pañales especiales para el agua, toalla del peque, su muda para después del baño, jabón de bebés, etc. etc. Ni rastro del Ipod, ni del brazalete para el móvil para calcular la quema de calorías, ni zapatillas molonas de deporte, ni mini toalla para la sala. De hecho debo confesar que aquel día terminé “duchándome” con jabón Nenuco.

No obstante, nuestro equipo, formado por el superpapá y yo, realizó grandes maniobras de coordinación para que todos llegáramos en condiciones a la piscina: todos con nuestro gorro, bañador y toalla.

He de decir a favor del centro, que en los vestuarios estaba todo muy adaptado con cambiadores hinchables para manejarte bien con el peque, incluso había un parque por si te ves apurado poderlo dejar dentro. Mi primer error fue no llevar el bañador puesto desde casa, pero aun así me las arreglé bastante bien.

Primera lección: es mejor llevar el bañador puesto desde casa, así te es más fácil sobrellevar el momento “Caos en el vestuario”.

Y llegó una de esas primeras veces que nunca olvidas, ¡el primer chapuzón de nuestro hijo!

En este momento te entran las dudas: ¿el agua estará muy fría?, ¿lo sumerjo o mejor no?, ¿y si llora qué hago? Una chica muy amable se acercó para preguntarnos si necesitábamos algo, ya fuera aclararnos alguna duda u ofrecernos material de piscina. A nosotros, como papás en aprendizaje, lo que más ilusión nos hacía era llevarnos la tan ansiada foto de su primer chapuzón.

Segunda lección: cuando hay niños, y menos en bañador, nada de fotos. Por mucho que sea la primera vez de tu hijo/a, hay que respetar a los demás papás, mamás y peques.

Y así, nos olvidamos de las fotos y empezamos a disfrutar de ¡su primer chapuzón! De hecho, casi que nos hicieron un favor al decirnos que nada de fotos, así el superpapá y yo pudimos disfrutar al máximo de este momento tan especial.

Entramos poco a poco al agua, con actitud positiva y sin chillar para no asustarlo. El agua estaba un poco más fría que la del baño, pero no notamos que le molestara. Su carita al principio fue de asombro y poco a poco empezó a sentirse muy cómodo. Decidimos que al ser su primera vez en contacto con el medio acuático no íbamos a sumergirlo completamente. Estuvimos un rato de aquí para allí, ahora mamá se sumerge y hace cu-cut, ahora perseguimos al superpapá, ahora vamos de espaldas (eso no le gustó tanto). Hasta que decidimos que ya habría suficiente para ser el primera vez.

Tercera lección: en los primeros baños del bebé no estar más de 20 minutos dentro de la piscina, y a cualquier signo de desagrado por parte del bebé terminar con la sesión.

Llegó el momento de volver al vestuario para concluir la experiencia. Y entonces empezó el verdadero caos… . El superpapá se fue a duchar. El peque y yo los dos en bañador, las toallas colgadas por ahí, que si abre la taquilla, que si el niño no se puede ir con el cloro en el cuerpo (en ti ya ni piensas), vuelve a meterlo todo en la taquilla para ir a la ducha, lo bañas como puedes, lo vistes y entonces quiere pecho, le das de comer pero tú estás en bañador todavía y te das cuenta que se está mojando toda la ropa. ¡Argg!

En fin, es en ese momento cuando te planteas que tu idea de venir sola con él a la piscina alguna tarde es muy descabellada. ¿Tu sola? Imposible, no te ves capaz, y en ahí es cuando… ves llegar a una mamá con un bebé como el tuyo, pero en carrito, y su hermanito mayor de unos 5 años. Te fijas en ella, mientras sigues inmersa en tu caos. Tiene todos los movimientos estudiados, parece que baila, ahora deja al peque en el cambiador, mientras se quita la camiseta. ¡Ajáa! Trae el bañador de casa. Le da órdenes al mayor, mientras acaba de cambiar al pequeño, lo deja sentado en el carrito, se queja pero ella impasible. Una actitud ¡para admirar! Y para tomar de ejemplo.

Cuarta lección: todo es motivación y práctica. Como en otros aspectos de la vida, las primeras veces no salen del todo como a uno le gustaría. Hay que saber que la práctica lleva al perfeccionamiento.

Los tres salimos del Duet muy contentos, con ganas de volver y motivados para que la próxima vez nuestro caos sea menos caos. Felices de haber podido disfrutar al máximo de su primer chapuzón, y convencidos de que el medio acuático le va a proporcionar al peque grandes habilidades y sensaciones.

Queremos agradecer a todos los que nos atendieron en el Duet su amabilidad y atención. ¡Formáis un gran equipo! Y nos lo hacéis todo más fácil 🙂

Gracias por compartir con todos nosotros tu experiencia, seguro que le será de ayuda a muchas mamás y papás. Sin duda, todas esas lecciones aprendidas os serán de provecho para nuevas ocasiones. ¡¡Os vemos por la piscina con vuestro pequeñajo!!

¿Y para vosotros cómo fue el primer contacto de vuestros hijos con el médio acuático? ¿Les gustó la sensación? ¿Lo disfrutásteis? ¿Os suenan esos miedos de los que se hablan en la carta?

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Entrena Tu Energía es el blog del Grupo Duet, de los centros Duet Sports y Duet Fit

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Comments

  • Paulass 26/02/2016 at 11:09

    Ke bonitaaa, a mi peke le encantó la piscina tambiénnn, se lo pasa genial!!

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