El arte de compartir piso

Esta práctica es habitual entre los jóvenes, quienes ahorran dinero en gastos de vivienda y además conocen a otras personas. A continuación enumeramos algunas ventajas y desventajas de esta modalidad tan utilizada por estudiantes y, además, mencionamos algunas ideas para que la experiencia sea exitosa.

Compartir piso es más que nada una solución económica para resolver necesidades de vivienda, pero deberás tener en cuenta varios factores antes de optar por esta posibilidad.

Las ventajas

Evidentemente, el beneficio más claro de alquilar un hogar junto a otras personas es de naturaleza económica. Los gastos se comparten y por lo tanto son menores para quienes participan en esta asociación de intereses comunes.

Aprender a convivir y compartir es también un factor positivo de esta modalidad. Es una enseñanza que te servirá para madurar y sobrellevar con más sabiduría tus futuras convivencias.

Cuando colaboras con otros en tu diario vivir aprendes a organizarte mejor y adquirir cierto grado de disciplina, imprescindible para que todo funcione correctamente. Incorporar esta actitud será útil en diversos aspectos de tu vida.

Las desventajas

Tener responsabilidades económicas con otras personas puede hacerse un tanto arduo y tendrás que establecer acuerdos muy claros para que no surjan malos entendidos.

Deberás renunciar un poco a tu intimidad, que no siempre será la que deseas. Si eres una persona introvertida, la experiencia será mucho más difícil para ti.

La convivencia no es fácil. En los primeros tiempos todo podrá ir muy bien, pero es inevitable que surjan algunos desacuerdos o incluso discusiones. Dentro de los límites razonables son circunstancias normales entre las personas que pasan mucho tiempo juntas.

Algunos consejos

Es imprescindible que los gastos compartidos sean respaldados por un acuerdo muy claro y definido. Las obligaciones económicas que adquieres con tus compañeros deberán tener un grado de prioridad importante.

La tolerancia debe ser una regla absoluta para quienes comparten una vivienda. No todos tenemos los mismos gustos o los mismos horarios. Tendrás que coordinar todo eso con quienes compartan tu hogar y llegar a soluciones intermedias que contemplen en la medida de lo posible los intereses de todos los involucrados.

La responsabilidad con las tareas o normas que se establecen debe ser absoluta, de lo contrario las relaciones interpersonales de quienes conviven podrían deteriorarse.

Antes de aceptar una convivencia conviene conocer al menos un poco a la persona con la cual compartirás tu hogar, ya que sus costumbres o aficiones podrían ser totalmente incompatibles con las tuyas. No tiene por qué ser necesariamente un amigo, aunque obviamente eso facilitará las cosas.

¿Y tu? ¿Compartes piso? Explícanos tu experiencia.

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